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En Bahía de Banderas las leyendas empiezan por el nombre propio
¿Por qué se llama Bahía de Banderas?
Cuando los españoles arribaron a la costa de la entonces Xiutla (hoy Puerto vallarta), 20 mil indios se acercaron a detener a los intrusos. Cada uno llevaba dos banderitas de plumas, una en la mano y otra sobre el carcaj. El dirigente español, Francisco Cortés de Sanbuenaventura (sobrino de Hernán Cortés) ordenó el ataque temblando de miedo ante la furia de los indios (¡eran 20 mil!). Y para dar valor a los soldados, el fraile de la tripulación bajó del barco, tomó un estandarte de la Purísima Concepción y la Santa Cruz, y se arrodilló ante los indios. Cuando el estandarte fue alzado, se iluminó con destellos dorados. Los indios asombrados, se acercaron al fraile y dejaron las banderas de plumas en sus pies, en señal de respeto. 40 mil banderas en la costa.
El acto valió para dos cosas: se consumó la dominación del valle, y de paso, el nombre de la "Bahía de Banderas".
El Mocho
La leyenda de El Mocho se desprende de un triángulo amoroso: Cada vez que un campesino salía a vender su maíz en el Valle de Banderas, su mujer y el compadre tenían un romance. Acalorados ambos, un día se metieron al mar y después de un grito de ella, el terror comenzó. Apareció el cuerpo femenino mutilado de la cintura para abajo. El tiburón "El Mocho"se la había medio comido. El amante y el marido aterrorizados con la muerte de la mujer dejaron la costa.
Desde entonces El Mocho se volvió el más temido y famoso tiburón. Se cree que vivía en una cueva en las Islas Marietas y que cada vez que pasaba un barco por ahí, lo seguía hasta Cabo Corrientes, esperando que cayera por la borda algún bocadillo humano. Hoy en día, por si las dudas, algunos navegantes siguen tomando precauciones cuando pasan por ahí. (Hay otras versiones de esta leyenda, por ejemplo, las escritoras Amalia Gómez y Catalina Escobedo, sugieren que la víctima fue un niño y no una mujer.)
"Sería la luna, don Boni"
Si por ahí ha escuchado este dicho popular, atención que ahora se enterará de la historia:
Don Boni fue un hombre recio, dueño de la tienda que vendía manojos de zacate y otros alimentos para animales, en el centro de vallarta. Como vicepresidente municipal que era, pronunció el grito de independencia desde la plaza de armas del pueblo. El cronista de la ciudad, Carlos Munguía, relata los hechos:
Después del desfile y en medio de los aplausos, don Boni tomó su posición:
- Mexicanos, (todos guardaron silencio) eran las once de la noche cuando el sol resplandecía…
Entonces una voz aguardientosa gritó:
- Sería la luna, don Boni
- ¡Sería tu madre p... tarugo!, estoy hablando del "sol de la libertad".
Y continuó el discurso.
La anécdota valió para darle sabor a la historia popular. De aquí que la gente de vallarta, cuando alguien muestra incredulidad en su arenga, se burle diciendo "sería la luna, don Boni".
"El puertas de oro"
En la década de los 40, un barco se hundió junto a Los Arcos (la reserva natural del sur de la bahía). El barco, sin embargo, no era común: tenía las puertas de oro. La profundidad a la que se encontraba la embarcación era de 80 brazas (unos 150 metros) y era imposible que alguien (con el equipo de aquel tiempo) llegara ahí. Como todo tesoro misterioso, tenía un guardián: un mero gigante, con los ojos tan grandes como un plato.
Los mejores buzos trataron de sumergirse para desprender las valiosas puertas, pero no lograban regresar con el botín. Algunos volvían asustados alegando que el pez era del tamaño de una lancha. Otros simplemente no regresaban.
Es posible entonces que el barco, "el puertas de oro", siga ahí. Y por supuesto, el mero también.
Una interesante interpretación de esta leyenda se desprende del libro recuerdos y sucesos de Puerto vallarta (Carlos Munguía, 2000): El paso obligado de la ruta mercante (de San Francisco, California, a Panamá) por la Bahía de Banderas, trajo, además de mercancía, historias de otras tierras que los españoles difundían entre los habitantes locales. Una de esas historias fue la del Golden Gate, que los españoles nombraron en 1769 "La Puerta Dorada". Posiblemente el barco que se hundió poseía este nombre, y cuando el chisme llegó a los costeños ("el 'Puertas de oro' se hundió") con todo el imaginario del pueblo, no tardaron en crearle una leyenda que se mantiene viva aún más de trescientos años después.
Sirenas en la Bahía
Otra leyenda del mar, cuenta que cada vez que en la Semana Santa había luna llena, hombres y mujeres se aproximaban presurosos a playa Los Muertos. Los intrépidos entraban al mar, y el baño a la luz de la luna los cubría con un conjuro mágico: se convertían en sirenas. (Esta es la razón por la cual, además de ballenas y delfines, la bahía está llena de sirenas.)
La mujer de La Casona
La Casona del centro, está embrujada. Así que si camina por ahí, preste atención. Según los relatos de sus antiguos habitantes, la casa está poseída por espíritus de chaneques, duendes y el de una sanguinaria mujer.
"Se escuchaban ruidos y se movían las cosas de su lugar", comentan quienes la habitaron, "pero estas travesuras eran obra de los duendes, no del fantasma mayor (la mujer). Este fantasma no jugaba, sólo mataba". Se dice que el alma en pena de esta figura femenina, atraía a los hombres a La Casona y los hacía atravesar las gruesas paredes de piedra y los vidrios de las ventanas. Cuando los hombres cruzaban, el dolor era insoportable; su cuerpo se desmembraba por completo entre gritos en la madrugada. Algunos creen que la mujer esperaba que sus víctimas rompieran los ventanales, para así ella liberarse del encierro. Sin embargo, después de varias muertes inexplicables en La Casona, y ningún vidrio roto, sus habitantes la abandonaron y el lugar permanece cerrado desde 1985. Vecinos dan cuenta de que en las noches, por los ventanales de la construcción se ve la sombra misteriosa de la mujer, y todavía en la madrugada, se escucha el eco de los gritos de quienes murieron bajo su embrujo.
"Se te va a aparecer el diablo"
Anselmo, se transportaba en su bicicleta por el camino de Las Juntas-Ixtapa. En el camino se le atravesó un marrano de los corrales vecinos y al esquivarlo, cayó estruendoso sobre la vereda. La noche cayó con él.
Se reponía del accidente cuando observó la sombra de un hombre que se acercaba. Lo saludó de lejos y empezó a platicarle su desgracia para hacer más ligero su pesar. El hombre, con un halo de misterio, lo saludó con una voz gruesa e inasible. Anselmo no lo miraba, estaba agachado reparando su bicicleta y apenas y lo observaba, de cabeza, por el triángulo que formaban sus piernas.
De pronto, empezó a soplar un viento fortísimo que le sacudía la camisa. El hombre se aproximaba cada vez más y a cada paso la fuerza del viento aumentaba. A Anselmo la luz ya no lo dejaba reconocerle el rostro, en el camino de Las Juntas todos se conocían. Cuando el extraño estuvo lo suficientemente cerca, Anselmo pudo ver sus ojos: eran rojos, como de fuego. Y su cuerpo, aunque lo parecía, no era humano. Tratando de disimular su miedo, se despidió rápidamente del extraño y emprendió el viaje otra vez. Apenas había avanzado unos metros, la bicicleta se elevó. El hombre de los ojos rojos la traía sobre sus brazos. Anselmo no pudo hacer más que rezar en voz alta y a gritos suplicarle a Dios que lo librara de tan maléfico espectro. El extraño se convulsionaba y se tapaba los oídos mientras escuchaba las oraciones, entonces Anselmo aprovechó la acción para acelerar y perderse de su vista.
A la fecha, anécdotas como la de Anselmo se siguen encontrando en el camino de Las Juntas. Así que pase rapidito, no sea que se le vaya a aparecer el diablo.
Los que cuentan los cuentos
La mayoría de los cuentos que cuenta la Bahía se ha obtenido de la tradición oral, por ello, hay que considerar que el discurso puede cambiar en un mismo relato. Carlos Munguía, los hermanos Gómez de Ixtapa, Gerardo Cortés Mora, Amalia Gómez y Catalina Escobedo, son algunos de los que han recolectado el acervo histórico de vallarta de leyendas y cuentos. Sin embargo, recuerde que usted no está imposibilitado para conocer más historias; platique con la gente local, y si se entera de alguna, esperamos que nos la cuente.
Historias de piedra y barro
Cuando visite el Río Cuale, aproveche y conozca el nuevo museo de arqueología del INAH-CONACULTA: una gran experiencia para un museo tan pequeñito
El Museo Arqueológico del Cuale posee un tesoro escondido que le invitamos a conocer. No piense en largas caminatas viendo piezas de barro y piedra, este museo es pequeñito y entretenido; sólo tiene dos salas y lo recorre completo en menos de una hora (leyendo todo, además).
Inaugurado apenas el 20 de diciembre de 2004, como museo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) el Cuale, presenta una muestra mínima de las culturas prehispánicas de Occidente concentradas desde Guasave, Sinaloa, hasta el estado de Michoacán, la tierra Purépecha.
Descubre el pasado de Occidente
La mayoría de las piezas en exhibición, estaban ya en el museo anterior (que permaneció cerrado 14 meses antes de su remodelación) pero algunas nuevas se trajeron del Museo Regional de Guadalajara y vale la pena que las conozca.
Como museo del INAH el recorrido está guiado cronológicamente. La exposición permanente tiene seis secciones: comenzamos en el año 5000-2000 a.C. fecha aproximada de los primeros asentamientos en la zona, y terminamos en el siglo XVI con la conquista española.
Aunque para muchos el Occidente prehispánico es desconocido, posee importantes elementos y una interesante organización social. ¿Sabía que el imperio Purépecha logró detener la invasión mexica? ¿Qué el nombre original de la región es Cihuatlampa que significa "la tierra de las mujeres"? Un fuerte matriarcado existía (?) de hecho la figurilla que lo recibe en la entrada es la Matriarca. Pero el elemento más interesante, arqueológicamente, son las Tumbas de Tiro, excavaciones subterráneas para los muertos y sus ofrendas. La más famosa es la de Etzatlán con tres cámaras y 16 metros de profundidad.
Exposiciones temporales: Huicholes
La segunda sala está destinada a exposiciones temporales. Estos meses wirraritari yemeteniuka (los huicholes están aquí). Es una buena oportunidad para conocer el origen, la cosmovisión naturalista, y el significado ritual de sus artesanías (chaquira y bordado). La exposición está completa y bien montada.
La directora Margarita Mendizábal y el encargado Fernando Becerra, están planeado algunas actividades para atraer a los visitantes a aprender sobre nuestros antepasados. Se quiere usar el exterior del museo y proyectar imágenes de huicholes a propósito de la exposición huésped, también se ha pensado invitar a investigadores a dar charlas y conferencias.
MUSEO ARQUEOLÓGICO DEL CUALE
Isla del Río Cuale, Centro Lun-vie 10:00am-7:00pm
Entrada libre
Lo s Piratas de la Bahía: Rabihorcados
No sólo hay piratas en el Caribe. En la naturaleza siempre han existido piratas, quienes muchas veces pasan desapercibidos frente a nuestros propios ojos. Tal es el caso del temeroso Rabihorcado, mejor conocido como Fragata Magnífica o Tijereta, que se puede observar planeando gentilmente en las alturas, mientras patrulla su territorio. Siendo un ave común en la Bahía de Bandera, la Fragata está especializada en intimidar a otras aves y robarles sus presas, que con tanto esfuerzo lograron pescar. Son aves con grandes cualidades acrobáticas y hábitos de rapiña poco ejemplares, que sin embargo son necesarias en el ecosistema, y nos dejan mucho qué aprender sobre la compleja interacción entre depredadores y presas en la naturaleza.
Dos metros de envergadura… y ¡1.5 kilos de peso!
La Fragata (Fregata magnificens) es considerada como el ave con las alas más largas en relación a su cuerpo. Estos silenciosos animales con el cuerpo del tamaño de una gallina, pueden medir (con sus alas extendidas) hasta 2.3 metros de punta a punta y un metro de longitud desde el pico a la cola. Dado que son aves esencialmente aéreas, las fragatas han perdido la capacidad de nadar, no pueden caminar bien ni pueden despegar desde el piso. Para perder peso, han desarrollado huesos huecos y no tienen aceite en sus plumas, por lo que no son impermeables, y si caen al agua, mueren ahogadas. Con menos de 1.5 kilogramos de peso, son capaces de volar sin descanso hasta por una semana, y se sabe que pueden recorrer distancias de hasta ocho mil kilómetros, pudiendo cruzar océanos enteros para reunirse con otras poblaciones.

Acróbatas ladrones de comida
Las fragatas han desarrollado una gran habilidad para volar, y por su diseño aerodinámico pueden hacer movimientos y giros sumamente rápidos que retan las leyes de la física. Con sus flexibles cuellos y picos que terminan en forma de gancho, son excelentes capturando peces y pequeñas tortugas marinas que se encuentran en la superficie.
Los conocidos hábitos de atacar, intimidar a picotazos a otras aves y quitarles su comida dieron origen a su nombre, que hace referencia a los barcos de guerra del mismo nombre. Alcanzando en vuelo velocidades de hasta 35 kilómetros por hora, las fragatas acostumbran acosar sin piedad a pájaros bobos, golondrinas marinas, pelícanos y gaviotas, persiguiéndolos en vuelo y mordiendo sus plumas agresivamente hasta obligarlos a vomitar su alimento, que inmediatamente atrapan y comen en el aire.
Tiernos piratas y padres dedicados
Machos y hembras son diferentes. Las hembras tienen el pecho blanco, mientras que los machos son totalmente negros, tienen una garganta rojo escarlata y carente de plumas, denominada saco gular. Este saco lo inflan como un globo durante la época de reproducción para atraer a las hembras, utilizando un elaborado ritual. El nido lo construyen entre los dos, en las copas de los árboles o lugares elevados, utilizando ramitas que generalmente roban de otros nidos.
Generalmente ponen un solo huevo. La cría nace luego de 50 días y ambos padres lo alimentarán por turnos durante los primeros tres meses. Posteriormente sólo la hembra se hará cargo del pichón, alimentándolo por otros ocho meses. Debido a que lleva mucho tiempo criar a un polluelo, las fragatas sólo se reproducen cada dos años, y es común ver juveniles tan grandes como sus padres esperando pacientemente a ser alimentados. Durante la crianza, los padres pueden recorrer hasta 150 kilómetros diariamente, en busca de alimento para su pichón. Luego de independizarse, los juveniles necesitarán hasta siete años para alcanzar la madurez, y podrán vivir hasta los 40 años, que representan mucho tiempo para un ave.
Emparentadas con los pelícanos, las fragatas tienen la capacidad de engullir o tragar presas muy grandes, comparadas con el tamaño de su pico, y es sorprendente verlas capturando peces del doble del tamaño de su cabeza. Son aves que siendo adultas prácticamente no tienen depredadores, y han sobrevivido gracias a su poco ético estilo de vida. Los piratas de los mares se han ganado el respeto de las aves y quienes los observan realizar esas increíbles acrobacias aéreas. En la Bahía de Bandera, las fragatas pueden ser observadas anidando en Los Arcos y en las Islas Marietas, compartiendo amablemente sus espacios con pelícanos y pájaros bobos. Pero cuidado pajarracos, porque las fragatas los observan desde lo alto del cielo y los perseguirá sin piedad en el aire, en busca de su preciado alimento.
Este artículo fue publicado en la revista Bay vallarta, Año 1, No. 16, 9 de octubre de 2004.
Por Biol. Oscar S. Aranda Mena |
Sin duda un icono natural de la Bahía de Bandera, las Islas Marietas son uno de los sitios de anidación de aves marinas más importantes de México y del Pacífico oriental tropical, albergando además un sinfín de especies marinas. Este refugio de vida silvestre es un área natural protegida que por sus características lo hace un lugar único, digno de ser visitado y respetado
Islas volcánicas protegidas
Las Islas Marietas fueron originadas por actividad volcánica durante la era cretácica, obteniendo caprichosas formas que las han convertido en un sitio ideal para albergar vida, y aunque su nombre sea diferente, las dos islas que conforman este archipiélago (Isla Redonda e Isla Larga) tienen prácticamente la misma forma, donde dominan sobre y bajo la superficie gran variedad de cuevas y acantilados.
La historia no olvidó a las islas, pues se cree que fueron visitadas por piratas y utilizadas como campamento ballenero, pero su uso principal giró en torno al aprovechamiento del excremento de las aves depositado a través de los años, mejor conocido como “guano”. Éste se explotó comercialmente por su altísimo valor como fertilizante, cuyo olor característico lo detectará al acercarse lo suficiente en una embarcación.
Luego de años de investigación científica y de un intenso esfuerzo por brindarle protección legal a este archipiélago, fue finalmente decretado como “Parque Nacional Islas Marietas” en 2005, con casi 1,400 hectáreas de territorio; asegurando así que éste bello sitio sea un legado para las futuras generaciones.
Refugio de aves de importancia mundial
Las Marietas constituyen una importante zona de anidación, refugio, reproducción y tránsito de al menos 92 especies de aves acuáticas y subacuáticas, residentes y migratorias. Este bello lugar alberga las mayores colonias de reproducción en México de la golondrina marina gorriblanca (Anöus stolidus) y la golondrina marina collareja (Sterna anaethetus), así como la población más grande en el Océano Pacífico de la curiosa gaviota reidora (Larus atricilla).
Se estima que en éstas islas se ubica la población más grande a nivel mundial del emblemático pájaro bobo café (Sula leucogaster), cuyo último censo estimó más de 35,000 individuos, y junto con ellos podrá usted apreciar al hermoso pájaro bobo de patas azules, el cual anida también en las Islas Galápagos. Es por ello que no está permitido “pisar” las islas, y sus recorridos deberán limitarse a disfrutar del paisaje y las actividades acuáticas como el buceo.
Buceo con música de fondo
Sin duda el sitio de mayor interés para los amantes del buceo autónomo y “snorkeling” son las Marietas, por su gran variedad de fauna marina donde dominan corales y hermosos peces de arrecife, siendo en general un ambiente denominado “arrecife rocoso”.
Por sus características propias, cada isla (y cada lado) tiene su ambiente único, por lo que vale la pena contratar una empresa especializada que le ofrezca diferentes opciones de acuerdo a sus intereses. Aún así debe saber que de acuerdo al último estudio científico que se realizó en las islas, se encontró que éstas poseen la mayor abundancia y riqueza de especies de peces de arrecife, sumando 103 de las 159 especies registradas en la Bahía, además de poseer una gran diversidad de corales.
Si esto no fuera suficiente, durante el invierno los buzos cuentan que durante sus inmersiones escuchan sonidos “como de vacas”, que no son otra cosa sino los asombrosos cantos de las ballenas, quienes utilizan las islas como un refugio natural contra sus depredadores y las corrientes oceánicas.
No pierda la oportunidad de conocer éste ambiente único. Tómese una mañana para ir al “Anclote” como se le conoce a la comunidad pesquera del Nuevo Corral del Risco, mejor conocido como Punta Mita. Ahí encontrará una sociedad cooperativa muy bien organizada que le ofrece recorridos a las islas, donde puede conocer sitios curiosos como la bufa, el elefante, los morros cuates y la más famosa “playa del amor”. Ayúdenos a cuidar de este refugio natural de características únicas, siguiendo siempre las recomendaciones de seguridad, para su propio bien y el de la fauna que habita las islas.
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